“El mínimo detalle” hecho por Isabel Griñán
Cualquier mal hábito que hagamos cada uno de nosotros/as nos perjudica. Si los hábitos son llevar la mascarilla, mantener la distancia social, echarse gel antes y después de tocar cualquier cosa, cambiarse la mascarilla en cierto tiempo recomendado. Por muy mínimo que sea el hábito que nos saltemos, estamos en riesgo de contagiarnos a nosotros mismo y a nuestro entorno.
Por no hablar de lo que nos asusta la situación académica y sanitaria. Estamos agotando los recursos sanitarios, ya que esto es a nivel mundial. Por otro lado el sistema académico y educativo. Al haber sido sin esperar, nadie estaba preparado y en ello inculcamos la educación como algo difícil de realizar. A pesar de todo y con un poco de tiempo, en cuarentena logramos avanzar académicamente pero con muchos problemas tecnológicos, ya que nos relacionábamos así.
“Todo esto puede causar estrés y ansiedad. Es necesaria la cercanía de los padres, la comprensión y comunicación”, dicen los expertos. Yo estoy concretamente de acuerdo en ello, ya que el apoyo en estos momentos en el que uno no sabe a lo que se enfrenta es esencial e importante en la estabilidad mental.
Pero también pienso que la cercanía familiar en exceso te crea el deseo de independencia y tampoco es bueno ya que esto repercute los malos estragos y sobre todo si tienes hermanos/as.
Lo que quiero decir con todo esto es la importancia de cada mínimo gesto que hacemos y no solo por nosotros. También opino de que todo en exceso no es beneficioso.
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